sábado, 3 de septiembre de 2011

Conformismo Mexicano

Esas personas, que se cuentan por miles en este país, que piden que regrese el PRI al poder porque con ellos estábamos mejor ya que, pactaban con los criminales para que no molestaran a la población, robaban a manos llenas pero procuraban que el pueblo no llegara a la miseria, me hacen preguntarme si en verdad nos merecemos un mejor país.

Me pongo en el lugar de los priistas, ¿para qué mejorar? ¿Para qué arriesgarse?, ya se saben la fórmula; despensas, huesos, circo y todo mundo contento. Parece que los mexicanos pensamos “hagan lo que quieran con el país, simplemente no me molesten”, ahorita todos opinan de política y procuran estar informados, sin embargo sigue habiendo una renuencia a ser socialmente responsables.

No estoy en contra ni a favor de ningún partido político en particular, pero hablo del PRI porque la mayoría de las personas a mi alrededor mencionan lo que escribo al principio, quieren que regrese para olvidar esta pesadilla de inseguridad que se ha apoderado del país.

El PRI pudo haber cambiado para bien, pudo aprender la lección al perder la presidencia por dos sexenios consecutivos y conjugar su amplia experiencia con nuevos cambios para ofrecernos una alternativa viable para el 2012, pero al escuchar el conformismo de la población me pregunto si vale la pena que se tomen la molestia, o mejor que regresen al poder y hagamos de cuenta que estos doce años, no sucedieron.

Yo sé que mi país lo vale, sé que no todos los mexicanos somos conformistas, ni corruptos. Tristemente sé que todavía no somos la mayoría y por esa razón el verdadero cambio no va a llegar, porque el problema no es un político, el problema somos todos nosotros y nuestro conformismo.

No exigimos sueldos justos y seguros, tampoco educación de elevado nivel para todos los sectores, servicios de salud garantizados, verdadera eliminación de monopolios, cárcel para los funcionarios corruptos, que nos rindan cuentas sobre los excedentes, etc. Estos y muchos más reclamos llevan años ahogados en gritos de gente que han tratado de hacer un cambioo, pero se han estampado contra el muro de indiferencia del ciudadano común.

Somos los primeros en molestarnos si organizan una marcha que interfiera en mi camino, los primeros en unirnos a cualquier causa que me brinde un beneficio sin pensar, si de verdad le brindará un beneficio al país, idiota el que no sale del apuro con una “mordida” y así, podría continuar con una infinita lista de acciones vergonzosas para cualquiera, con un poquito de civilidad.

Lo único que queremos es que dejen de matarnos y extorsionarnos eso si ya fue mucho, por lo demás parece que muchos mexicanos quieren seguir igual, en el mismo hoyo de siempre.